ALOHA (AMOR) HO'OPONOPONO
- EVANON

- 6 jun 2020
- 3 Min. de lectura
Significa: Estar en la presencia (Alo) del Divino (Ha). Cuando decimos “Aloha” a alguien, estamos reconociendo que aquella persona es el Divino personificado. También el reconocimiento del Divino en lugares y cosas.
Esta es una técnica muy antigua de resolución de problemas. Según la filosofía huna, todo lo que aparece en la vida de cualquier persona es un pensamiento, una memoria, un programa funcionando y se presenta para dar una oportunidad de soltar, de limpiar, de borrar.
Las prácticas se llaman «noonoo ana» ellas son un modo de meditación y visualizaciones, hoy podríamos considerarlas como mindfulness o «atención plena». Ellas integran lo corporal, lo emocional y lo mental no solo para obtener una experiencia plena de la vida, sino tener un cuerpo sano adquiriendo conocimientos de la alimentación consiente y elaborarando emociones positivas, que permiten el desarrollo de una consciencia superadora de lo que se puede entender como obstáculos y así para alcanzar la plenitud de la experiencia de vida.
La sanación de los hunas se basan en alcanzar «Pensar en Positivo». Es fundamental en todo estado de ansiedad, no solo es suficiente con controlar el componente físico de la ansiedad e iniciar todas aquellas conductas que van a mejorar mi estado ansioso; debemos comenzar a revisar nuestras actitudes mentales, es decir, nuestra forma de pensar.
Detrás de todo proceso de ansiedad suelen existir preocupaciones que nos desbordan, pensamientos negativos, miedos, etc. que al no ser abordados de una manera eficaz continuarán generando ansiedad. Pensar es algo que hacemos durante todo el día incluso cuando dormimos seguimos pensando en sueños.
Los principales pensamientos negativos que afectan a la ansiedad son las preocupaciones constantes, aquellas que nos desbordan y van desembocando poco a poco en una escalada que no permite comprender el presente. Hay personas que se preocupan por «todo», reaccionan de manera exagerada, sacan las cosas de su justa proporción, se centran en los aspectos negativos, se molestan con facilidad, reaccionan siempre con mal humor, etc. Todas estas actitudes ante la vida y sus circunstancias, no dejan de ser un hábito, una actitud aprendida. Por tanto, nuestra superación personal pasa por adquirir la práctica de reaccionar ante la vida de modo más tranquilo, con serenidad ayudando a que las dificultades resulten más fáciles de manejar, así que las prácticas de Aloha pueden Cambiar tu actitud, la que cambiará tu vida.
La consigna es aprender de este arte de los hunas que es posible ser feliz. Pero se necesita la creatividad, la inventiva, la intuición y cierto entrenamiento lúdico, despertar nuevamente al «niño interior» para permitirnos probar, arriesgar, proponer o desarmar tanta creencia arraigada y tanto prejuicio instalado en nuestros pensamientos habituales. Las personas somos como los icebergs: manifestamos visiblemente una muy pequeña porción de nuestro escenario, que está compuesto por muchos planos análogos, de los que podemos vislumbrar apenas una punta. Es más, cada uno de nosotros encarnamos la historia de nuestros antepasados que al no haber sido resuelta por ellos luego nos toca hacernos cargo de un modo u otro. Alguien tiene que ser responsable en algún momento, de las acciones de todos los personajes del pasado. Caso contrario, estamos delegando en nuestra descendencia un cúmulo de violencia, abuso, desesperación y locura que enfermará y confundirá a las próximas generaciones. Estamos frente a una inmensidad. Aunque entendemos nuestras limitaciones y sabemos que no podremos abordar la grandeza de una vida que lleva dentro de sí la vida del universo entera, es indispensable que siempre tengamos en cuenta que abordaremos sólo una pequeña porción de la realidad física, emocional y espiritual de un individuo. Y que luego, una vez que ordenemos una parte, tendremos acceso a otra más profunda, y así hasta el infinito, en una espiral de conocimiento. Dejo pasar a Dios primero.
Dejo hablar a Dios primero.
Dejo actuar a Dios primero.
LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS
LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS
LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS
REALIZA LA MEDITACION DE ALOHA





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