DEJA DE CULPAR Y HAZTE RESPONSABLE.
- EVANON

- 20 jun 2020
- 2 Min. de lectura
Tu verdadero valor no será encontrado en las circunstancias sino en cómo reacciones ante estas. Para empezar este proceso, primero debes detener otro que también se está ejecutando.
* Deja de culpar a la suerte.
* Deja de culpar a otras personas.
* Deja de culpar influencias o circunstancias externas.
* Deja de culpar a tu infancia o tu vecindario.
Este método es fundamental, no puedes, déjame repetirlo, NO PUEDES seguir echándole la culpa a algo o a alguien más. Hasta culparte a ti mismo es totalmente inútil. Por supuesto que enfrentarás situaciones que aparentemente no puedes controlar; incluso puedes enfrentarte a circunstancias trágicas, como una discapacidad, una enfermedad o hasta la muerte de un ser querido.
Pero siempre hay algo que puedes hacer para dejar de lado esas circunstancias, aun si las has experimentado durante años y no encuentras la manera. Primero debes estar dispuesto. Para aceptar que, si bien hay cosas en tu vida sobre las que no has tenido control, eres responsable cien por ciento por lo que haces después de esos eventos. Siempre, sin excusa. El diccionario describe disposición como: «La cualidad o el estado de estar listo: preparado». En otras palabras, la disposición es el estado en que podemos interactuar con la vida y ver cualquier situación desde una nueva perspectiva. Inicia y termina contigo. Nadie puede obligarte a estar dispuesto y no podrás seguir adelante hasta que estés listo para dar el siguiente paso.
Cuando por fin estés dispuesto podrás experimentar, literalmente y a través de la disposición, la libertad innata que fluye por tus venas, pero, de igual manera, cuando no lo hagas, quedarás atrapado, como si un peso invisible apretara tu pecho.

Créeme, puedo escucharte: «Estoy dispuesto, pero…». Cada vez que agregas el pero al final de esa oración te conviertes en víctima. En muchos años he escuchado muchas situaciones de vida muy complejas, desde los pasados más oscuros o el agobiante peso del presente, hasta el miedo paralizante sobre el futuro; los he escuchado una y otra vez. Debes entender lo que te digo en la forma que pretendo.
No digo esto para hacerte enojar, bueno, tal vez un poco, pero el objetivo es que despiertes tu propio potencial, que alcances tu propia grandeza, ¡no sólo se trata de hacerte enojar! Prueba esto: imagina por un momento que la disposición está al alcance de tu vida. No una disposición efímera o tímida, sino una poderosa disposición que te lleva al estado en que estás listo para lo que viene y actuar en consecuencia. Disposición para cambiar, para dejar ir, para aceptar. Disposición real, mágica y certera.




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