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¿Estás seguro de ti mismo?

  • Foto del escritor: EVANON
    EVANON
  • 22 jun 2020
  • 2 min de lectura

Las personas seguras de sí mismas tienen algo especial. Son entusiastas y apasionadas, y no suelen tener miedo a tomar decisiones, ni a experimentar con lo nuevo. Ante una situación difícil, siempre mantienen el control e incluso se crecen, y son más respetuosas con los demás que las personas inseguras.

Pero la seguridad tiene muchos grados y matices. Te planteo un enfoque diferente.

¿No es cierto que te sientes más seguro cuando estás haciendo algo que se te da bien?, ¿qué te sientes más seguro cuando desarrollas tus habilidades y eres productivo con ellas?, ¿que tu seguridad crece cuando te sientes cien por cien efectivos haciendo algo y, sobre todo, cuando los demás te lo reconocen?

En el momento en que hacemos algo que funciona bien, nos crecemos, y al sentirnos así, aumenta la confianza en nosotros mismos, y eso nos hace sentirnos más seguros. Volvemos a entrar en esa rueda que no deja de girar en nuestro beneficio.

Está claro, entonces, que existe una relación importante en el desarrollo de nuestras habilidades, en aplicarlas en tareas productivas y en obtener a cambio sensaciones, halagos y resultados que nos proporcionan confianza y seguridad. Cuanto mejor hacemos

algo, más satisfechos nos sentimos, y esa satisfacción nos da confianza, y esa confianza, a su vez, nos da más eficacia todavía, en un círculo «virtuoso» que manejamos nosotros mismos.

Decir: «Me siento inseguro, no hay nada que hacer», no nos lleva a ningún lado.

La seguridad en ti mismo como cualquier otra habilidad. Muchos piensan que la seguridad en uno mismo no se puede cambiar, que es como el color de tus ojos, tu altura, el color de tu piel…; es decir, aspectos físicos de ti. Sin embargo, debes tener presente que la confianza y la seguridad no son algo tangible, ni material; no son algo físico, sino mental.

Las personas que tienen confianza en sus valores y habilidades no ven los problemas como obstáculos, sino como retos, retos a los que no hay que temer y, sobre todo, que hay que combatir y superar. Si aparece el miedo, no pasa nada, pero es necesario superarlo, o intentarlo al menos, haciéndole frente con todas nuestras ganas. Y cuando algo sale mal, tampoco hay que verlo como el fin del mundo: hay que plantarle cara y superar ese mal momento cuanto antes. Si algo nos sale mal no debemos pensar que hemos fracasado, porque EL ÚNICO FRACASO EN LA VIDA ES NO INTENTARLO. Lo que debemos pensar es que un mal resultado es circunstancial, que tener un fracaso no significa ser un fracasado. Ante cada fracaso solo debemos pensar en salir cada vez más fuertes.

El fracaso solo existe cuando eres incapaz de aprender de tu error.

Tu trabajo es pensar en lo que vales, en cuáles son tus habilidades, tus valores, dónde tienes éxito, por qué recibes halagos… Y cuando lo sepas, desarrolla esas respuestas, busca en tu interior, confía en ti mismo, quiérete…

Extracto tomado del libro de Vikika.




 
 
 

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