LA PERSONIFICACION DEL DIVINO
- EVANON

- 3 jun 2020
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El Dr. Len destaca que la profunda palabra hawaiana “Aloha” significa: Estar en la presencia (Alo) de lo Divino (Ha). Él dice que cuando decimos Aloha a alguien, estamos reconociendo que aquella persona es el Divino personificado. El Dr. Len quiere vivir el estilo de vida Ho’oponopono, por lo que él limpia continuamente, reconociendo que todo en su vida es la Divinidad personificada.
Cuando conseguimos ver el mundo así, es imposible mirar a alguien y juzgarlo, tener algún preconcepto, en función de su “clase social”, origen, forma de expresarse, del trabajo que hace, sus elecciones, etc. Aquella persona es Dios expresándose de esa forma, dentro de aquellas limitaciones en aquél contexto, rico, pobre, o el que sea.
Es bueno recordar siempre que cuando reaccionamos a lo que alguien hace, o lo criticamos, es porque existe lo mismo dentro de nosotros, son las memorias, energía que compartimos con aquella persona. Es una óptima oportunidad para limpiarse.
“La única manera en que yo puedo estar en paz es haciendo el Ho’oponopono por mí, porque yo quiero estar en paz, y porque yo sé que en cuanto estoy en paz conmigo mismo, me doy cuenta que todos a mi alrededor también están en paz.
Por tanto, cuando noto cualquier cosa que puedo percibir como un problema, me pregunto: ‘¿Qué hay en mí que necesito liberar?’.
“Las personas solo aparecen en nuestras vidas para mostrarnos si estamos dentro o fuera del camino con nuestra propia vida. La mayor parte del tiempo no sabemos si estamos o no, por eso necesitamos limpiar constantemente”.
“Intentar ayudar a las personas hablándoles, no ayuda. Con el Ho’oponopono yo traigo paz para mí mismo, y así todos a mi alrededor pueden tener la paz para sí.

¿COMO SE HACE UNA LIMPIEZA?
Utilizaremos las cuatro frases clave del proceso de Ho’oponopono, que son: «Lo siento, perdóname, te doy las gracias, te amo».
La práctica regular del proceso de Ho’oponopono puede llevarte a reducir las frases a un simple «Lo siento, perdóname, gracias, te amo» o incluso a un «Gracias, te amo».
Déjate guiar por tu intuición y emplea las palabras que más te convengan. Dices «lo siento» por no haber sabido que tenías esa memoria dentro de ti. Luego dices «perdóname» a la Divinidad para pedirle ayuda y poder perdonarte a ti mismo por dejarte llevar por las memorias. Seguidamente das las «gracias» a las memorias por aparecer, por emerger desde el fondo y darte la oportunidad de liberarlas, dando gracias a la Divinidad por ayudarte en dicha liberación. Concluirás diciendo «Te amo» porque sólo el amor cura. Diciendo eso te diriges a tus memorias y a ti mismo.
El proceso de Ho’oponopono consiste en perdonarte, darte las gracias y enviarte amor. Con ello, borras las memorias. A medida que dicho sufrimiento desaparece en ti, también lo hace en los demás. Cuando dices esas palabras, te las diriges a ti mismo y, más concretamente, al niño pequeño que sufre dentro de ti.
No hay nada que hacer ni que comprender, sólo hay que pedir. En eso consiste la simplicidad de Ho’oponopono. No hay que ponerse a buscar de dónde procede tal memoria ni qué doloroso episodio está en su origen. Parece complicado para la mente porque lo que la mente quiere es controlar y comprenderlo todo. Sin embargo, la mente es útil en este proceso y su papel es importante. Tiene libre albedrío.
Puede tomar la decisión de abandonar todo control y todo poder y de confiar en la Divinidad interior, pidiéndole al Yo superior que te libere de las memorias. Por eso, cuando se entra en la energía Ho’oponopono, hay que llegar a desarrollar una gran confianza en uno mismo, una fe total en el alma, para que la mente consiga abandonar todo poder, todo control. El intelecto deja sitio a la intuición del corazón. Podríamos decir que la mente es parecida a un superordenador, un ordenador tan perfecto que el ser humano jamás será capaz de construir uno tan eficaz.
Pero un ordenador sin programas y sin datos no sirve para nada. Será sólo una máquina vacía. La mente funciona del mismo modo. Son las memorias del pasado las que sirven de datos. La mente se basa en ellas, siempre, antes de tomar una decisión. Lo que nos conduce a organizar nuestra vida entorno a esquemas dictados por el pasado. Si dejas de jugar, esto es, si dejas de utilizar recetas desfasadas, podrás vivir el momento presente y estarás listo para acoger una nueva realidad. Una realidad que no estará más bajo en control de tu ego, sino bajo la guía de tu alma.




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