top of page

SI FALLASTE, SIGUE PARTICIPANDO

  • Foto del escritor: EVANON
    EVANON
  • 26 jun 2020
  • 3 min de lectura

El presidente T. Roosevelt decía: «No progresa quien no comete errores.»

Comienza a actuar, no esperes a que el viento sople a tu favor, no esperes a las mejores condiciones climáticas para empezar a remar, hazlo con el potencial y el bagaje que tienes. No esperes a que tus emociones te den permiso, avanza y, si te equivocas, vuelve a empezar.

¿Quién puede acaso determinar si fracasaste? ¿El proceso, tu compañero de trabajo, tu jefe, un resultado arbitrario?

¿Quién de todos ellos es el encargado de decidirlo?

Solo tú, de acuerdo con la capacidad y la tenacidad que desarrolles para seguir participando.

No importa las veces que te equivoques y vuelvas a comenzar.

Redefine el fracaso, el error y, luego, ¡reviértelo! Transfórmalo en logros y beneficios.

Si fallaste, inténtalo tantas veces como sean necesarias, pero no te rindas. En el camino al éxito, puedes tropezar con una cantidad razonable y lógica de fracasos y, en determinadas circunstancias, hasta necesarios.

Brian Tracy cuenta acerca de cuatro personas que se hicieron millonarias siendo muy jóvenes. Inicialmente invirtieron en diecisiete negocios que les acarrearon pérdidas antes de hallar sus minas de oro, sus oportunidades de gloria.

Probaron, erraron y siguieron participando hasta que ganaron. Idearon nuevas estrategias, nuevos planes y diseños hasta dar en el blanco.

Estas personas saben que el fracaso no es su destino, solo es un punto de inflexión en el trayecto hacia sus objetivos.

Bernard Shaw supo definir el error: «Una vida usada cometiendo errores no solo es más honorable, sino que es más útil que una vida usada no haciendo nada». El fracaso es solo temporal; es el pistoletazo al éxito, al beneficio.

Cuando te encuentres con él, piensa que este fracaso también pasará, no durará toda la vida.

Los obstáculos y las dificultades no te convierten en una persona fracasada; todo lo contrario, te mudan en una persona que no teme fracasar.

Cuanto más rápido puedas dejar atrás al fracaso, más evidente será que estás acercándote a la meta, adquiriendo experiencia y carácter, ingredientes indispensables para el éxito.

El compositor Haendel, después de haber perdido la movilidad de cuatro de sus dedos, quedó económicamente en bancarrota. Se desmoralizó y varias veces intentó retirarse.

A pesar de ello, un amigo le llevó un libreto para que le diera vida, lo cual sorprendió muchísimo al músico.

En solo veinticuatro horas terminó la obra, por encargo, conocida como El Mesías, considerada la mayor obra maestra de todos los tiempos.

Este hombre enfrentó sus emociones encontradas, sus sentimientos de derrota, la pérdida de su patrimonio; y, sin embargo, volvió a comenzar.

El miedo a volver a fracasar no lo detuvo. Y lo más importante, se perdonó por sus infortunios, y él mismo se dio la oportunidad de actuar nuevamente.

La única marca que debes vencer es la propia. Supérate, compite contigo mismo y obtén lo mejor de ti.

La clave es insistir, perseverar siempre un poco más, y no detenerse. Como decía la fallecida escritora humorística Erma Bombeck: «Al final de mi vida, espero no tener ni un poco de talento restante y poder decir que usé todo lo que me dieron.»

El éxito alcanza a aquellos que están dispuestos a volver a empezar una y otra vez; a aquellos que conocen cómo funciona el circuito del aprendizaje y se disponen, en el final, a vaciarse de todo lo que están llenos para poder volverse a llenar.



 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

©2019 por EVANON. Creada con Wix.com

bottom of page